Los granos de kéfir son colonias vivas de bacterias y levaduras. Con los cuidados adecuados crecen, se multiplican y te acompañan durante años.
Los granos necesitan alimento regular: azúcar, agua y fruta fresca. Fermenta en tandas continuas o, si no vas a usarlos, llévalos al refrigerador en un medio dulce para que entren en reposo.
Si vas a dejar de fermentar varios días, coloca los granos en un frasco con agua con un poco de azúcar y refrigera. Renueva el medio cada 7 a 10 días.
Después del frío, los granos pueden tardar 2 o 3 tandas en recuperar su actividad. Férmentalos una vez más con agua y azúcar, deshecha ese primer lote si quedó débil, y a partir del segundo estarán en plena forma.
Los granos sanos tienen aspecto gelatinoso y opaco, crecen ligeramente y producen un kéfir con buen gas y sabor. Si se vuelven amarillos o frágiles, dales un descanso en frío y reduce el azúcar por un par de tandas.
En Kefifrut mantenemos nuestros cultivos vivos con estos mismos cuidados, para que cada lote llegue fresco y activo a tu mesa.